LA FERIA ACABÓ. VAMOS POR LA SIGUIENTE.

Esta entrada debería haberla hecho ayer por la noche, pero después de más de nueve horas seguidas en la Feria de la Ciencia, de recoger el estand y descargar los materiales en casa, las únicas fuerzas que me quedaban eran las suficientes para desplomarme en la cama.

Comento hoy, por tanto, lo que dio de si la última jornada de la XI Feria de la Ciencia. Ya se podía intuir que es lo que iba a pasar cuando llegamos antes de que se abrieran las puertas y ya existía una aglomeración de público ansioso de disfrutar a tope de la ciencia.

Desde el principio el grupo de tuiteros que iban a difundir la actividad y proponer acertijos a través de la red estaban dispuestos a darle marcha a la situación. Podemos ver en las fotos a Clara Grima junto a su pareja Alberto, sin duda mi amigo más antiguo (que no viejo) de los que se encontraban en la Feria. También estaba el gran impulsar del evento, Joaquín y un poco más tarde llegó Jose Antonio Prado, más conocido universalmente como Tito Eliatron.



Este grupo de amigos suele ser visita obligada en los sábados de la Feria, pero en esta ocasión se encontraban allí para muchos más que una mera visita con las familias.

Clara Grima aprovechó y estuvo firmando ejemplares de su libro sobre las matiaventuras de Mati, del que ya hablamos en esta entrada cuando apareció hace un par de meses.


También repetía ese día el gran mago Fernando Blasco, con una excelente camiseta con el lema matemático "sé mejor que la media". Estuvo realizando trucos de magia que encandilaron a todos los presente.




Para acabar, comentar el agradable encuentro con Emilio Solís, que junto a Manuel Luna, ambos asesores de ciencias del CEP de Sevilla en al año 2003, fueron dos de las personas que idearon un proyecto genial como el de esta Feria de la Ciencia, que es algo ya consolidado y que, los que somos aficionados, ya estamos preparando la del próximo año.

1 comentarios:

Alberto Marquez dijo...

Muchas gracias por todo Pepe, por tus palabras y, sobre todo, por tu labor impagable (en el doble sentido de impagable: que es magnífica y que no te la van a pagar).

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